La contaminación a las partículas finas amenaza la salud de los parisinos.

Mi ciudad

 

La contaminación en París nos mata lentamente

Juliette RIPPERT

La contaminación es tan nociva como el tabaquismo pasivo: en los peores momentos, podemos aspirar particulas en suspesion de hasta 0,001 milímetros de diámetro, responsables de todo tipo de enfermedades respiratiorias y cardiobasculares, de la bronquitis al cáncer.

 

Un auténtico problema para la Sanidad Pública

Durante los 2 últimos grandes episodios de contaminación, (diciembre de 2013 y marzo de 2014), los expertos detectaron hasta 15 veces más partículas finas que en el tiempo normal. , 30 veces en el peor momento -el 13 de diciembre de 2013-, es decir 6 000 000 de partículas por litro de aire (el equivalente de dos inspiraciones). Lo 'normal' son 200 000 habitualmente.

 

 

Los principales contaminantes y sus peligros

Cuatro contaminantes atmosféricos son particularmente medidos debido a su peligrosidad para la salud:

 

- las partículas finas PM10 y PM2,5 (de 10 a 2,5 micrómetros de diámetro), con una talla tan pequeña que pueden penetrar fácilmente en las vías respiratorias. La lista de las enfermedades que provocan es larga: bronquitis crónica, asma, cáncer del pulmón, el accidente vascular cerebral, el infarto del miocardio o problemas placentarios.

 

Tampoco hay que olvidar

- el dióxido de nitrógeno (NO2),

- el monóxido de carbono (CO) y

- el ozono (O3).

 

Las partículas finas en suspensión en el aire son principalmente emitidas por los vehículos a motor (en Île de France, el 70 % carburan con gasóleo), de la combustión de madera, de la transformación de energía por la industria y de la agricultura (abonos químicos). La situación climática también juega: en caso de 'gran frío', de cambios bruscos en la temperatura o de ausencia de viento, el aire no se renueva. Esto aumenta la tasa de partículas en suspensión.

 

Aunque sea difícil cifrar el impacto sanitario de las partículas finas en términos de mortalidad, se estima que producen 42 000 muertos en Francia y 386 000 en Europa anualmente. Se sabe por diversos estudios epidemiológicos que factores como la edad, el sexo o la forma física influyen sobre la sensibilidad a la contaminación atmosférica. Así, ciertos grupos de población, tales como los niños, las personas mayores y los individuos que sufren de patologías crónicas, han sido identificados como más frágiles a los efectos de la contaminación atmosférica. Pero también las personas con buena salud pueden sentir los efectos nocivos de la contaminacion: es normal que ésta provoque ataques de tos, irritación de la garganta, bronquios u ojos, sin ir más lejos.

 

 

Los efectos de la contaminación provocada por los vehículos a motor

Una evaluación realizada en el marco del estudio Aphekom a 10 ciudades europeas, considera que el hecho de residir en las cercanías (menos de 150 metros) de un gran eje de circulación (es decir, con una afluencia de más de 10 000 vehículos/día) es responsable del 9 al 25 % nuevos casos de asma infantil, y del 10 al 35 % casos de enfermedades pulmonares crónicas y de enfermedades coronarias entre las personas de más de 65 años.

 

Los niveles de contaminantes actualmente observados son asociados con riesgos para la salud. Por otro lado, esta estimación hace referenia a defunciones anticipadas, consecuencias de las graves de las exposiciones a la contaminación atmosférica.