París desconocida

Mi ciudad

París desconocida

Yovann PIGENET, Lwise REGENT, Frédéric ZHANG, Naizdine HAMADA, Omar MATOUT

París, ciudad de las luces, que atrae cada año cerca de 45 millones de turistas, venidos de todas las partes del mundo. Una ciudad muy antigua, con parajes históricos muy conocidos como la Torre Eiffel. Pero también con lugares desconocidos, y a veces prohibidos. Viviendo en París, hoy os haremos descubrir algunos de estos lugares.

Empezamos en seguida con la «Fuente subterránea» de Belleville, más comúnmente llamada « La fuente Saint Martin », situada en el 20ème distrito de Paris, en la calle llamada « De las Cascadas ». Esta fuente fue construida en el siglo XII por los religiosos del convento Saint Martin, para alimentar en agua la población.

 

Esta fuente continuó captando las aguas de la colina de Belleville. A finales del siglo XVIII, durante la Revolución la fuente fue devuelta al municipio de París. Ahora está prohibido beber este agua, pero su edificio se puede visitar una vez el año.

Pasemos ahora a el Búnker bajo Gare de l'Est. ¿Lo sabía? Hay un búnker bajo la Gare de l'Est, y más precisamente bajo las vías 3 y 4 de la estación.

Fue construido en 1939 para fines de gestión y de comunicación con los trenes y con otras estaciones de París: de la sala del puesto de regulación, los agentes podía administrar la circulación de los trenes. Pero sirvió también para proteger una parte de los parisinos de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.

Seguimos con... los tejados de París

La toiturofilia consiste en explorar los tejados de edificios, de residencias, iglesias o catedrales, para sacar provecho sus vistas, o por mera curiosidad. Los tejados de París son tradicionalmente de cinc o en pizarra, y generalmente protegen las buhardillas. Su particular forma hace de ellos un símbolo de la ciudad y un tema artístico para la fotografía, la pintura y el cine.

 

En la toiturofilia, el fin es subir lo más alto posible, para poder apreciar la vista y hacer bonitas fotografías. Motivados por la curiosidad y la voluntad de calma y de descanso, visitamos pues este lugar increíble, sin nadie para enturbiar nuestra tranquilidad. Sacamos provecho entonces de un momento privilegiado solos, sin nadie alrededor.

Esta actividad se practica la mayoría de las veces de noche, con el fin de ser más discreto. En efecto, subir a los tejados de París está generalmente prohibido, cuestión de seguridad. Además, los accesos son ilegales, porque hay que forzar a menudo una puerta cerrada o abrir una trampa de socorro para acceder. Sin embargo, algunos obtienen accesos legales, particularmente para campañas de mantenimiento o para reportajes fotográficos.

 

Pasear por los tejados de París supone ver con otros ojos nuestra ciudad. Subir a lo más alto para admirar un paisaje de postal es cambiar su percepción de la capital, simplemente.