Chistes (muy) malos

Pasatiempos

Chistes (muuuuy) malos

 

Yovann PIGENET/Armand SANGAR

 

Escribí una vez a una amiga en Facebook, y su compañera de piso me respondió: «siento decirte que Marie no está aquí, sino en casa de su enamorado.» Busqué bien, pero no estaba en mi casa.

 

 

Fui al cine con la chica que me gusta hace unos días. Antes de que comenzase la publicidad, me dijo que iba al baño. Jamás vólvio a la sala.

 

 

Hay una fuga de agua en casa de los vecinos de de arriba, y está cayendo sobre mi ropa. Resultado: estoy obligado a utilizar un paraguas para ir al baño.

 

 

Pregunté a mi profesora si estaba embarazada, pero no lo estaba: ella era así.

 

 

Me he dado cuenta que desde que quité mi foto del sitio de encuentros en el cual estoy inscrito, hay más chicas que visitan mi perfil.

 

 

Una vez se puso mi hermanita, que está de vacaciones, al teléfono. Hace una semana que no nos veíamos, y la primera cosa que pide, es: "¿cómo va el perro?"

 

 

Mi compañía de teléfono móvil me informó que tenía doce mensajes en espera en mi buzón de voz. Feliz de tener amigos, escuché con la sonrisa en los labios. Todos los mensajes eran de mi madre.

 

 

Al llegar a casa, sentí que algo olía extremadamente mal. Así que subí al cuarto de baño y me encontré con mi hermano derritiendo un pedazo de queso sobre una rebanada de pan... con la ayuda de un secador de pelo.

 

 

Saliendo del Lycée, puse mi mochila en el maletero del coche familiar, monté delante y dije: "¿Qué esperar para arrancar?" Pero la mujer que había allí no era mi madre...

 

 

Soy cajera en un supermercado. Ayer, una mujer que me estaba pagando, dijo a su niño pequeño: "Ves, si no haces nada en la escuela, acabarás como la dama de la caja. "

 

 

Una vez, quise dar miedo a mi madre haciéndole creer que le lanzaba un bistec congelado. El plástico se quedó en mi mano y el bistec en su ojo.