Cop21

Sociedad

La COP 21 y la amenaza del calentamiento climático

 

El 30 de noviembre muchos países -pequeños y grandes- estuvieron en Paris hasta el 11 de diciembre para discutir, negociar y sobretodo ponerse de acuerdo en medidas eficaces para limitar et calentamiento climático a solamente 2°C.

 

Guillaume GAUVAIN

Parece fácil, pero son ya veintiuna las veces que se celebran este tipo de reuniones, con la práctica totalidad de los países del mundo para hablar de la polución (aunque ya hubo notables ausencias -China o EEUU- en otras ocasiones). Todo son bonitas palabras y buenos deseos pero, a la hora de la verdad, el problema es que las decisiones deben aprobarse por unanimidad. Y una cosa son las palabras, y otras lo hechos.

A pesar de la repercusión que ha tenido este año, la COP21 (nombre dado a la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) se reúne una vez al año desde el Protocolo de Kyoto para hacer un balance del año pasado. Pero hace mucho que la cita no era tan importante: el acuerdo compromete a sus participantes por las próximas décadas. Parece banal, pero nada menos que el futuro de más de 7 billones de habitantes que está en juego.

 

Las tareas encomendadas por la COP21 son muchas: se ha pedido el cambio de modelo para producir electricidad de los países que continúan utilizando centrales térmicas (a carbón) para cambiar su modelo de producción de eléctrica, se han fijado los cánones sobre el tratamiento de los residuos, planteado el problema de la deforestación amazónica (y la consiguiente subida del nivel de CO² en la atmosfera), del peligro inminente del deshielo de los casquetes polares y cimas montañosas y del aumento exponencial de huracanes, tifones y tsunamis en áreas ecuatoriales, especialmente Caribe, Asia y Oceanía.

 

Otra de las misiones de la COP21 es la de ayudar a los países en desarrollo para que se desarrollen sin perjudicar sus ecosistemas. Como la excusa es que la ecología "sale cara", una ayuda financiera -creando un fondo de ayuda- podría contentarles, en beneficio de todos. Lo más importante es cambiar las mentalidades, y con la financiación suficiente, los países menos desarrollados podrían producir energía desde fuentes -principalmente- solares, hidráulicas y eólicas.

 

El calentamiento del planeta es, sin duda, lo que más preocupa. El fenómeno consiste en el aumento progresivo de la temperatura de atmósfera y océanos, lo que hace peligrar la supervivencia de especies vegetales y animales (es decir, de la vida) a lo largo de todo el planeta.

 

Ya tras el Protocolo de Kyoto (1988) el grupo de expertos que reunió la ONU para estudiar la evolución del clima determinaron que el calentamiento global sólo pararía con la reducción de la emisión de gases a efecto invernadero.

 

En esta ocasión se ha determinado que la reducción debe ser tal que permita contener el calentamiento global por debajo de los 2°C. De todos los países desarrollados, Francia es quien tiene su proyecto más ambicioso, pues su objetivo es de reducir en un 40% sus emisiones de gas a efecto invernadero de aquí a 2030... y del 60 % en 2040.

 

Ya veremos si las bonitas palabras se traducen en hechos... o se quedan en eso, en palabras.