Igualdad H-M

Sociedad

¿Existe realmente una desigualdad hombre-mujer?

 

Hippolyte FOURNIER

Quizás uno de los problemas sociales más generalizados es la diferencia hombre/mujer, a todos los niveles: económico, político, social, profesional... ¿Existe una solución que sea buena para todos? Analicemos primero la situación actual en Francia.

 

Las chicas obtienen mejores resultados que los chicos...

Desde la escuela primaria, las chicas tienen mejores resultados escolares que los chicos. Repiten curso menos, tienen notas medias más altas y su tasa de éxito al bachillerato es también más elevada.

 

...pero, a pesar de sus resultados, ellas no tienen el mismo trayecto

Al final del Collège, cualesquiera sean que su origen social o sus resultados escolares, las chicas se orientan más hacia la especialidad general o tecnológica que la profesional (y muy raramente en las secciones industriales). En la enseñanza general y tecnológica, abandonan más fácilmente los sectores científicos y técnicos. Escogen también opciones diferentes que los chicos.

 

Después del bachillerato, en las clases de Prepa para ingresar Grandes Écoles, más del 70 % de los alumnos de los sectores literarios son chicas (por solamente 30 % de los sectores científicos). No más de un 28 % de los diplomas de ingenieros son otorgados a mujeres.

 

Chicas y chicos continúan conformándose a lo que se identifica como propio a cada género: se sigue pensando en que hay competencias "de chicos" y "de chicas". La persistencia de esta mentalidad es asumida desde muy jóvenes, adaptando su camino a la vida adulta a este estereotipo. Por ejemplo, cuando se estiman muy fuertes en matemáticas, 8 chicos de cada 10 van a sectores científicos, por 6 chicas de cada 10.

 

Las mujeres y el poder

Aunque están más diplomadas que los hombres, pocas mujeres consiguen ascender a la dirección de empresas. Según Sofia Cadalen, psicoanalista y autora de las mujeres de poderes, "a menudo, las mujeres justifican su dificultad en acceder a responsabilidades elevadas por negarse a desestabilizar el sistema tradicional. Este argumento enmascara a veces un miedo a arriesgarse, a afirmar sus ambiciones. Nuestro sistema es patriarcal, por lo que aún se tiende a identificar a la mujer al servicio del hombre, y no al revés. Eso nos incluye también a nosotras".

 

Una lluvia de críticas cae siempre sobre la mujer que se atreve a subir escalones en una empresa. Pero, sobre todo, ver a las mujeres acceder socialmente "pone en cuestión su vida familiar", dice al respecto la psicoanalista. En esa mentalidad, lo que ganan las mujeres, es visto por los hombres como una pérdida.

 

Diferencias de salario

En 2015, el salario mensual neto medio del hombre (jornada completa) es unos 2300 euros, por menos de 1900 euros -una diferencia de unos 450 euros- para la mujer. Los hombres perciben, por tanto, una media del 25 % más que las mujeres.

 

Las razones de tal diferencia salarial son múltiples. El trabajo a tiempo parcial afecta particularmente a las mujeres: no se trata de una diferencia horaria, pero al fin del mes, su salario es inferior. No hay que olvidar la segregación profesional: las mujeres ocupan globalmente empleos menos valorizados socialmente y financieramente que los hombres. Tampoco la discriminación "pura": a perfil similar hombre/mujer, éstas son pagadas entre 9% y 15% menos. Por último, el "riesgo" de embarazo supone un lastre importante para todas las mujeres, pues muchas veces no son contratadas (o despedidas) por temor a parar de trabajar a causa de tener hijos -incluidas las que juegan el juego y no interrumpen su carrera por embarazos u otras situaciones familiares-. Una discriminación paradójica en una sociedad que se esfuerza en valorar a las madres y su maternidad.

 

¿Ha cambiado la mentalidad de la sociedad con el tiempo?

La progresión hasta la igualdad desde principios del siglo XX es efectiva, pero el camino es todavía largo. Los progresos son inacabados y paradójicos.

 

Mucha gente lucha por la causa de la igualdad de las mujeres, pero también hay aún muchos que piensan que las mujeres son inferiores a los hombres: que su papel es el de quedarse en casa, de hacer la limpieza, ocuparse de los niños, estar al servicio del marido... Todavía queda mucho por hacer para llegar a un mundo más justo para todos... y para todas.