Un dia en las carreras

Sociedad

Un día en las carreras con mi padre

Ilan RUBINSOHN

Fue un fin de semana, durante las vacaciones de verano. Mi se acercó a mí y me pregunto si me gustaría ir con él al hipódromo de Longchamp. "Por supuesto", le respondí sin dudar, pues nunca en mi vida había visto un caballo de cerca. Además, sentía mucha curiosidad por el mundo de las carreras y todo lo que se ve en

las películas. La idea de pasar una mañana con mi padre en el hipódromo me encantó.

Longchamp, uno de los más bellos hipódromos del mundo, se encuentra en el Bois de Boulogne. En sus pistas de carreras de caballos se dan cita algunos de los premios más prestigiosos de Europa. Siempre hay un gran ambiente, y las carreras se viven a flor de piel, especialmente antes de que los caballos lleguen a meta.

 

Cuando llegamos, mi padre me llevó directamente hasta las pistas: era propietario de un caballo, y eso nos permitía pasearnos por las áreas reservadas a los profesionales. Era fantástico, porque antes de una carrera el ambiente es muy intenso, y yo pude vivirlo. Vi los caballos colocándose en las pistas, vi un montón jockeys paseando cerca del público pero sin mirar a nadie -concentrados en la carrera- mientras se acercaban a los caballos para montarlos, los jueces...

 

Encontré este mundillo muy interesante. Cada caballo llevaba unos colores precisos, que eran los que representaban a tal o cual propietario. Así son más fáciles de identificar cuando corren por el público, pues cuando los caballos llegan al otro lado de la pista, están tan lejos que apenas se distingue a simple vista unos de otros. Los colores representan los colores de las sedas del propietario del caballo. Por supuesto, asistimos a varias carreras y realizamos pequeñas apuestas, y hasta conseguí ganar una.

 

A mi padre le hubiera gustado ser entrenador en la hípica, pero no es fácil llegar a ello... tras las carreras, volvimos a bajar a las pistas, lo que aprovechó mi padre para presentarme a algunos jinetes conocidos, con quienes mes hice fotos.

Estaban Christophe Soumillon, Maxime Guyon, Ioritz Mendizabal y muchos otros. También tuve la oportunidad de hacerme una foto con Edward de Roschilde, una leyenda en las carreras hípicas, porque cuenta casi con una victoria por cada carrera en la que compitió. Me encantó conocerle.

 

Desde entonces, vuelvo de vez en cuando con mi familia, si podemos durante las vacaciones. El sueño de mi padre era que me hiciera jockey... pero creo que va a ser que no. En cualquier caso, he pasado un muy bonito día en su compañía. Pasé un gran día, y espero volver pronto con mi padre.